Petite y Susane llegan a un viejo circo y descubren una pista deseosa de volver a sentir la magia del circo.
Con prisas y sin saber hacer nada en especial deciden comenzar la función y convertirse en “artistas”. Las expectativas crecen retomando las esencias del viejo circo: El olor a palomitas, el más difícil todavía, una aérista que vuela, un Augusto y Carablanca, una pista vacía y todo por hacer.
Los artistas de Circo Alas se proponen hacer ¡La mejor función de su vida!, pero sus propios traspiés les enseñan que: ningún soñador es pequeño ni ningún sueño demasiado grande.